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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Contra el racismo, contra el fascismo

 

FUP Madrid

Contra el racismo, contra el fascismo

La historia no ocurre por casualidad, es el resultado de una pelea constante entre contrarios, y en consecuencia, hoy vemos una conexión directa, y desde luego criminal, entre la crisis de este sistema y el auge del fascismo. En este país en el que la vida se vuelve más precaria, la reacción se pone en marcha para dividirnos con el objetivo de que la clase obrera no oponga resistencia de manera organizada. Cuando ya no tenemos nada que perder, temen que queramos perder las cadenas.

La especulación inmobiliaria nos echa de nuestras casas y de nuestros barrios, en medio de crisis y guerras que acaba pagando el pueblo con la inflación que se come nuestros salarios y con servicios públicos cuyos fondos se desvían a intereses privados. El fascismo, mientras, asoma la cabeza para que paguemos la rabia con el de al lado, en lugar de con el de arriba.

Buscan que señalemos al vecino que es distinto por su origen, pero que es exactamente igual por su clase social, a la clase obrera más pobre que lucha por un trato digno, tanto social como laboral.

La reacción sabe que no puede ofrecer derechos, ni estabilidad material. Nos bombardean con símbolos baratos (patria, orden, familia, tradiciones) que no pagan el alquiler ni llenan la nevera, pero que sirven para exacerbar sentimientos de odio y exclusión contra quienes no son los culpables de la situación de miseria que vivimos. Mientras nos conducen a señalar al de al lado, se mantienen intactas las relaciones de poder que nos someten a una vida cada vez peor.

Lo comprobamos a diario. Pasa cuando un vecino, desesperado por la falta de citas en su centro de salud, acaba culpando a la familia migrante que también está en la sala de espera, en lugar de a los políticos que recortan y privatizan nuestra sanidad, en lugar de a quienes han convertido nuestra salud y nuestra vida en un negocio. Su manipulación va calando en nuestros barrios y haciendo más grande la mancha de humedad. Necesitamos actuar antes de que siga creciendo esta mentira que nos divide y nos desorganiza contra nuestros intereses.

Sabemos de sobra que las organizaciones sociales son los pilares que aguantan los barrios y que la falta de fuerzas es una constante. Reconocemos ese trabajo diario de concienciación, lucha y fraternidad vecinal como imprescindibles para construir una sociedad mejor, pero ese trabajo hoy está amenazado por el fascismo que intenta romper los lazos de convivencia con su violencia y sus mentiras, con su manipulación y sus bulos, con su racismo y su homofobia y cualquier otra herramienta de división de la clase trabajadora.

No se trata sólo de oponer resistencia frente a sus actos, sino también de construir una ofensiva conjunta que les arrebate cada rincón de nuestros barrios y que no puedan instrumentalizar políticamente ni uno solo de nuestros problemas (vivienda, sanidad, trabajo, educación, etc).

Saludamos, por ello, manifestaciones como la de hoy, que plantan cara al cáncer más grande que sufre el pueblo trabajador en este sistema capitalista criminal: el fascismo.

Y también aprovechamos para tender la mano a toda organización: social, de barrio, sindicato, etcétera… Así como a todos los vecinos y vecinas que quieran construir un futuro más justo y humano para los trabajadores, tendiendo puentes y estrechando los lazos entre nosotros, organizándonos juntos en definitiva, en la medida de nuestras posibilidades, para afrontar este reto que vive hoy el pueblo trabajador de acabar con el fascismo y el sistema que lo engendra y construir el futuro que necesitamos.

¡Por la unidad de clase contra el fascismo y el racismo!



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